Hijo mayor de Paquirri y Carmina Ordóñez, Francisco Rivera Ordóñez nació con la fiesta unida a sus primeros balbuceos. Su familia es su mejor currículo: nieto de Antonio Ordóñez, sobrino de José RiveraRiverita, biznieto de Domingo Domínguez y Cayetano OrdóñezNiño de la Palma.
Pertenece a una de las grandes estirpes de matadores de nuestro país. Nació entre tardes de fiesta y trajes de luces. Francisco Rivera supo bien joven de la crudeza del arte de los suyos. Su padre murió en Pozoblanco, roto por el embiste de Avispado, un toro que cambió en tarde de septiembre (1984) la vida de los Rivera.
A pesar de ese recuerdo imborrable y trágico, Francisco Rivera supo que los toros, el arte del capote y la presteza en la plaza, formaban parte indisoluble de su vida. Y tomó la alternativa, con veintiún año y muchos sueños, en la Real Maestranza de Sevilla, de la mano de Espartaco y con Jesulín de Ubrique de testigo.

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